Pero cual es la Historia de “Martha” ????………….

Por: ALFONSO DAVID DURAN MORALES………………

OLGA HEIDI RODRIGUEZ HERNANDEZ, una mujer nacida el 03 de septiembre de 1956, en la capital de la Republica, pero por mejorar de clima, la familia decide radicarse en la capital del Tolima, por allá en el año de 1958,  llegando a estrenar el  Barrio Interlaken, para luego residenciarse en el barrio Cadiz.

Su padre era cundinamarquez, mientras que su señora madre era del municipio del Líbano, al norte del departamento del Tolima, sumados a 2 mujeres y dos varones más, que serían sus hermanos.

Ella, la menor y como sucede en todas las familias, fue la que recibió la mayor cantidad de amor y protección por parte de la familia, lo que posiblemente la lleno de los elementos necesarios para forrarse en eso que llamamos “Rebeldia juvenil”, ya que sentía que su familia jamas la dejarían sola.

Su padre, un comerciante propietario de un granero, ubicado en la carrera primera cerca a la plaza de la calle 14,   se destacó por ser muy amoroso con ella y sobre todo conciliador de sus arrebatos de juventud

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Su primaria la culmino en la anexa femenina de la ciudad de Ibagué, mientras que su recorrido de bachillerato fue por muchos colegios locales como el internado de la Balvanera, liceo nacional de Bachillerato, hasta un internado de Monjas en el municipio de Cajamarca, llegando solo hasta cuarto de Bachillerato, en el colegio COMFENALCO.

A sus doce a trece años ya entregaba actos de rebeldía suprema como volarse de casa, fumar y beber aguardiente de manera inicial.

No fue fácil para sus padres, fue difícil manejar esa etapa juvenil, donde por demostrarle mucho su amor, empezaron a ser permisivos y condescendientes con ella.

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Olga empezó su vida dentro del vicio por sus amistades, aquellos amigos de clase alta, que para poderse divertir,  copiando la moda hippie de los años 70, de mucho furor en el país del norte, la iniciaron en aquello que nos gusta copiar a los latinos, lo malo, donde el consumo de alcohol y marihuana, la sacaba de la realidad en que se movían esos muchachos de época.

Cuando su familia conoce de sus adicciones, sobre todo porque empiezan a perderse electrodomésticos, joyas y dinero, deciden recluirla en instituciones para recuperarla y fue así que empezó el peregrinar por Armenia, Pereira, Bogotá y pasto, de donde siempre se escapaba con la decisión que el encierro la torturaba más que cualquier otra cosa y llegaba a la puerta dela casa de sus padres, su casa.

Después de que muere su padre, en el año de 1989, víctima de un infarto, ella estuvo un tiempo mal y unos meses bien, en ese tiempo donde fue bueno su comportamiento,  conoció al hombre que luego de pocos meses de noviazgo seria su esposo, pero ese matrimonio duró 8 meses ya que a sus 32 años y él, un amigo muy cercano a la familia, muy sano y 11 años menor que ella, por su cansancio de sacarla personalmente de los sitios donde expendían droga y que ya sabían que era su costumbre permanecer.

Cuando Heidi queda de nuevo soltera, se le nota su adicción al Bazuco y en los alrededores de 1992, decide de manera definitiva convertir las calles de la ciudad de Ibagué, como su casa, su nueva forma de vida, al principio bien vestida pero que luego debió usar para pagar el costo de su adicción, quedando embarazada, no sabiendo de quien, recibiendo de nuevo el apoyo de  su familia quien la acompaño durante el embarazo recluyéndola en la clínica Monserrat, de la ciudad de Bogotá, de donde salió a sus seis meses de embarazo, recuperada y contenta junto a su madre, quien tenía la esperanza que al llegar ese niño lograra cambiarle esa actitud frente a la vida, pero al momento del parto, recibieron la no grata noticia que  el niño nacía muerto.

Ella se mantiene bien, juiciosa, en casa. Tanto así que su padre le compra joyas, para que vendiera  Y con el primer cobro, ya con dinero vuelve y cae en la adicción.

Ya de nuevo en la calle, acostumbraba visitar a su familia en la calle trece con carrera sexta, donde les armaba tremendos escándalos, tanto así que a su madre, le toco trastearse de noche, para que ella no supiera e irse para Bogotá.

Otros familiares corrieron con igual suerte de recibirla con escándalos tanto en sus viviendas, como en los colegios donde algunos menores se formaban académicamente.

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A esta altura de la vida de Heidi, casi 20 años atrás, cerca de 1997, aparece una fundación que desea tratarla en su problema de adicción a las drogas, lográndolo de manera satisfactoria y allí aparece otro enamorado llevándosela para Bogotá; la familia confiada en su proceso invierte en esa pareja, montándoles un negocio para que surgieran como pareja, pero como siempre, Heidi no podía ver plata y se “fumo” la inversión. Donde además dura muchos años pérdida en ese mundo de la drogadicción en la capital de la república.

  • Usted de donde es? – Le pregunto el policía que la requirió y ella le contesto – De Ibagué y así fue que la subieron a un camión y con el fuerte roce de la brisa, Heidi llega de nuevo a Ibagué, viendo como de pueblo en pueblo iban desembarcando otros compañeros suyos de la calle.

De manera posterior fue recluida en la unidad mental del Hospital Federico Lleras Acosta, donde al tratar de huir de allí, se fractura una de sus piernas lo que la obliga a recluirla por esa nueva situación de salud. De allí salió enyesada, pero se le veía por su sector arrastrando ese yeso, en búsqueda del bazuco que la tenía consumida.

Luego, en el año 2000,  una tía le consigue un cupo para que se recuperara en el municipio de Girardot, en el departamento de Cundinamarca, pero al llegar allí se arrepintió y no les aceptó la oferta.

Ella ubica a una familiar y le comenta que  le gustaba ser libre, acostumbrada a la calle, que no era capaz ya de dormir cómodamente, teniendo la fortaleza para decirles que se consideraba  una vergüenza para toda la familia. De inmediato una familiar la lleva a vivir a su hogar, pero como siempre, la robo, huyendo de allí, volviendo a su hábitat, la calle.

Así  continua Heidi, una vida solitaria en la ciudad de Ibagué, llena de fracturas por los diferentes accidentes que sufrió y que aceleradamente se convertía en la “Martha Cecilia”, “patapicha”o “how are you”, que todos conocimos.

Una mujer solitaria y noctambula, que hacia sus necesidades donde se le daba la gana, permanente compañía de las alumnas del liceo nacional de Bachillerato, y caminante de la carrera cuarta estadio, carrera cuarta tamana, asidua visitante del entorno del cementerio central de la ciudad musical de Colombia.

En el 2011, muere un hermano de cáncer, alguien le cuenta y su reacción fue llorar, sin pronunciar palabra alguna.

Su madre, a sus 96 años, absorbida por el Alzheimer, deja de existir en el año 2015, todos comentan que su enfermedad era para evadir esa realidad a la que Heidi la obligo vivir e invertir la mayor parte de su capital.

El Domingo 24 de Septiembre el cuerpo oficial de Bomberos de la ciudad, recupera el cuerpo de una mujer, que se encontraba dentro del canal de Mirolindo, a la altura del sector del “Papayo”, que llena las características físicas de la que en vida se llamara OLGA HEIDI RODRIGUEZ HERNANDEZ, lugar donde era su costumbre bañarse,

Diez días duraron sus familiares tratando de recuperar su cuerpo de la morgue municipal, , porque las huellas dactilares se encontraban difusas Y hasta hoy miércoles, 4 de Octubre de 2017, se logro dar cristiana sepultura a aquel ser que siempre  considere “patrimonio social del barrio la Francia”

No quiero terminar este relato, sin antes dejarle las palabras que expreso el cura párroco, del cementerio central, al que “Martha Cecilia” pedía su bendición, y que hoy se encontró acompañada de los operarios de allí,  en sus oficios religiosos: “Hoy despedimos a un buen ser humano que a pesar de su condición merece cristiana sepultura, sin olvidar su particular risa”.

Un hasta luego, para alguien a la que nunca le preguntábamos como se sentía…………..

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